Si suena bien, estás estudiando mal.

Cuando recién empecé en la batería, de vez en vez me sentaba a tocar mi Pad sobre la cama, tocaba lo que podría considerarse un sólo sobre alguna canción que ponía de fondo y por algún tiempo ese era mi “momento de estudio”. La pasaba bien, desde mi punto de vista sonaba cool y estaba trabajando mis movimientos.

Sentarte a tocar la batería ayuda para mejorar aunque muy lento. Si no tienes una meta o no te concentras en algún aspecto de lo que quieres mejorar, no puedes conseguir avances reales y yo no estaba dándome cuenta de eso.

Es importante aprender a diferenciar entre sentarse a improvisar, tocar un sólo por diversión y estudiar el instrumento. En las dos primeras buscas sacar lo que conoces, usas el lenguaje que tienes para armar frases o tal vez solo expresarte a través de la batería un rato. Es bonito y está bien, pero si quieres mejorar, tienes que estudiar bro.

El título de esta entrada se refiere a que es común y más que normal que no te guste como suena lo que estás estudiando. Si te gusta o sí suena bien, significa que seguramente no es eso lo que deberías estar practicando porque ya lo dominas. No está mal que lo toques una y otra vez, pero no lo confundas con “estudiar”. Practica cosas que te sean difíciles de tocar, plantea metas basadas en ritmos o digitaciones que quieres aprender y que hasta antes de comenzar tu sesión de estudio no puedes lograr, ya sea por velocidad, coordinación o falta de memorización.

Con éstas metas defines en qué invertir el tiempo y además puedes medir que tanto te estás acercando a cumplirlas en cada sesión.

Uno de los obstáculos más grandes que se interponen entre tú y tu mejoría en el instrumento es la falta de motivación al estudio (aquí te hablo de como mantenerte motivado). No nos gusta sentirnos torpes o inhabilitados para hacer algo, por eso con frecuencia abandonamos actividades nuevas que no logramos dominar fácil y rápido. La realidad es que el progreso lo encuentras cruzando esa línea de desánimo, cuando resistes la sensación y continuas hasta que logras tocar la canción que pensabas imposible o logras al fin improvisar 32 compases sin perder la forma de un standard de jazz, justo ahí te das cuenta de que sólo requerías un par de horas o días más de estudio para lograrlo.

Siempre define metas para tus sesiones de estudio, “no perder velocidad” puede ser una si no se te ocurre de momento alguna otra. Dedícale tiempo al estudio de tu instrumento, tus manos, tus compañeros en la banda y tu audiencia te lo van a agradecer. Si no sabes por donde comenzar, te recomiendo checar mi libro, incluye 80 ejercicios pensados para estudiar uno al día para que no tengas que preocuparte por un par de meses de buscar rutinas si tienes poco tiempo.

Sigue adelante, puedes llegar a tu destino, siempre se puede.

Andrés.

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