Ser maestro de Música y el arma de dos filos que ésto conlleva.

Mi maestro ha sido de gran influencia desde que lo conozco, por la convivencia con él me interesé en tocar instrumentos de percusión además de la batería, en dar clase y compartir información, además de hacer lo posible de tocar con todo mundo y el mayor número de estilos diferentes posible. Se aprende de tocar variedad de instrumentos, se aprende de enseñar y se aprende de compartir con músicos de estilos, niveles e influencias diferentes.

Memo me enseñó todo eso sin decírmelo, solo siendo él, andando por la vida dejándome sentarme detrás de su batería mientras la armaba, viéndolo de cerca mientras tocaba y enviándome a suplirlo a los gigs a los que él no podía llegar. Aprendí de verlo, escucharlo responder preguntas a otros músicos y de cómo resolvía algunos problemas de la vida diaria.

Si mi maestro se hubiera tomado el tiempo de compartir en sus redes sociales que la vida de músico es difícil y que no “sale” para comer, es muy posible que yo no me dedicara a la música hoy. En el caso en que él hubiera dedicado esfuerzo a ver más el viento en contra de vivir en una ciudad ni tan grande y con una escena local pequeña y no tanto a encontrar la manera de ser grande desde aquí y luego emigrar a otro lado a ponerse al tú por tú con músicos de talla internacional, seguramente no hubiera yo lanzado un proyecto que ahora llega a toda latinoamericana.

Si eres maestro tienes personas confiando en ti, en que sabes hacer las cosas y que vas a descubrir cómo resolver lo que hasta ahora no puedes. Busca la manera de salir adelante, de que tus proyectos vean la luz y de buscar tu plenitud como artista y ser humano a través de tu trabajo como ejecutante y Educador. Hay personas que esperan que les muestres el camino, pero ¿Cómo podrías guiar a alguien por una senda que no has buscado descubrir para ti mismo?.

No hables de lo negativo y busca la manera, siempre la hay. Cuidado con lo que dices y cuidado con lo que expresas, siempre hay alguien escuchando y no sabes si un mal chiste o comentario al aire puede tirar abajo el sueño de uno de tus estudiantes porque si su maestro cree que no puede, cómo podría él creer en sí mismo.

Mi maestro me enseñó sin palabras que se puede vivir de la música, que uno llega tan lejos como puede, que el éxito no se mide por la cantidad de dinero, que se puede trabajar con lo que tienes a la mano y que siempre hay espacio y posibilidad de crecer, no importa si vives en provincia y no tienes la big band que quisieras tener para interpretar tu música. Siempre puedes comenzar con un trío de jazz encerrado en un cubículo de la escuela de música. El mejor punto de partida es donde estás parado justo ahora. Sal y motiva a tus alumnos, lo necesitan y tú también.

Andrés V.

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