El mejor ejercicio para tocar con poco volumen.

Hace algunos años, aún en la escuela de música, tuve un Gig fijo en un restaurante de esos de gente de dinero en mi ciudad. Tocaba con un trío de jazz que había formado con dos buenos amigos y compañeros de clase. La temporada tocando en ese lugar duró poco menos de un año y fue de mucho aprendizaje técnico por estar tocando cosas diferentes e improvisadas cada semana y conceptual al darme cuenta de cómo podía y debía resolver algunas situaciones de mi manera de tocar; dentro de eso lo más difícil fue controlar el volumen natural de la batería.

El lugar era grande, la acústica no era favorable, por lo que teníamos que lidiar con el eco del techo alto y la profundidad del salón en donde estábamos. Desde el rincón en el escenario, ponía un micrófono sobre la batería y los amplificadores de la guitarra y bajo iban conectados al equipo de audio del establecimiento, básico como en cualquier trabajo parecido.

Después de haber tocado de esa manera algunas semanas, comenzaron los comentarios sobre el volumen de la música. Extrañamente el lugar tenía poca gente y nunca cerca de los músicos, aún así… De vez en cuando se acercaba un mesero pidiendo que bajemos el volumen, a veces a tal grado que teníamos que apagar el micrófono de la batería, desconectar los amplificadores del sonido ambiental y sólo escucharnos entre nosotros, así la música que tocábamos sonaba solo como fondo de las pláticas y murmullos de los comensales.

¡Para eso nos estaban pagando! Así que si querían a tres músicos sólo para hacer algo de ruido de fondo, nosotros íbamos a usar ese tiempo para practicar lo que queríamos mejorar y ahora con el reto de tocar bien, sin limitar nuestras ideas y con la premisa de mantener un volumen bajo. Así aprendí a tocar un sólo sin un montón de ruido cuando hacía un redoble rápido, o marcar acentos con el ride sin necesidad de hacer que suene en todo el cuarto. Tocar en ese lugar, cuidando evitar las malas caras de los trabajadores y clientes, me enseñó a conseguir un sonido natural y claro en la batería. No había de otra, o desarrollábamos los tres un sonido delicado, o se iba ese ingreso económico semanal que bastante bien nos venía.

Hay cosas en la música que sólo puedes aprender haciendo, no importa cuantas veces tu maestro te enseñe un concepto, o cuantos artículos leas en Modern Drummer sobre un toque delicado, si no te obligas de alguna manera a ponerlo en práctica difícilmente vas a conseguir dominar ciertos recursos que, como éste, requieren de dos cosas: tener en mente el concepto y calibrar tus movimientos para obtener el sonido, independencia o fraseo que buscas. 

Ahora soy muy fanático de tocar con poco volumen, el sonido del instrumento se define más, puedes jugar con la variedad de tonos que obtienes de tocar un solo tambor con diferentes intensidades y así cuentas con un abanico más amplio de sonidos a la hora de improvisar y crear un sólo. Busca retos para mejorar en éste aspecto, estudia en casa durante el día y trata de esta vez no inundar tu casa de ruido de tambores y platillos, tus músicos, vecinos y tus parches te lo van a agradecer.

Andrés V.

 

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